Uno de los problemas más recurrentes en la industria textil es la valoración de la solidez del color de los tejidos, especialmente en estampación de grandes cantidades.

Cada vez más, las empresas de confección piden que los tejidos se ajusten a unas normas estándares de calidad en relación a la transferencia y pérdida de color, ya que para esta industria las devoluciones de clientes por piezas defectuosas suponen cada año la pérdida de miles de euros.

Por ejemplo, una partida de ropa confeccionada con una tela que pierde más color del que sería aceptable significa la pérdida económica del material y de las horas dedicadas a la confección, entre otros conceptos y sin sumarle la pérdida de confianza del consumidor y la gestión de quejas y reclamaciones.

Por este motivo, las empresas exigen cada vez más que los tejidos se adecuen a las normas de solidez del color, como la norma ISO UNE-EN 20105-A02:1998, que evalúa la escala de degradación del color, y la ISO UNE-EN 20105-A03:1998, que evalúa su descarga.

Estas normas sirven para valorar, en una escala de gris del 1 al 5, la pérdida de luminancia del color, y la transferencia hacia otro tejido, siendo 1 un tejido de baja calidad y el 5 la mejor puntuación.

Los problemas del proceso de calificación actual.

El proceso manual, el que está más extendido hasta el momento, depende de unos expertos que testean la ropa con un lavado a máquina y la comparan con una escala de grises o un colorímetro.

El primer problema es que esta comparativa depende de la percepción del ojo humano del color y la luminosidad. Esta percepción se puede ver alterada por la visión de la propia persona, el hecho de que la vista esté más o menos cansada aquel día, la cantidad de luz disponible… En resumen, es al fin y al cabo una valoración más bien subjetiva.

Además, es necesario hacer la prueba varias veces a diferentes horas del día, precisamente para comprobar el resultado bajo diferentes calidades de luz.

Todo ello se traduce en que el proceso manual sea más lento y más subjetivo, y por lo tanto menos fiable.

La aplicación de la visión artificial a la comprobación de la luminosidad de los tejidos

Afortunadamente, los avancen en visión artificial y la aplicación al sector textil permiten mejorar este proceso.

MCR ha patentado un equipo que utiliza visión artificial, el Fastness Test, para medir el ensuciamiento de la ropa, es decir, la pérdida y la transferencia de color durante el lavado.

La visión artificial permite hacer un análisis en profundidad de la pérdida de luminosidad del tejido, de forma significativamente más objetiva y sin depender de factores tan variables como la calidad de la visión del ojo humano o las condiciones de iluminación.

Además, el resultado se determina en función de la luminosidad, no del color, tal y como determina la norma ISO.

En resumen, el equipo basado en visión artificial resulta una garantía de calidad para las empresas que adquieren los tejidos, y una mejora del proceso para las empresas estampadoras, que les ayuda a reducir las pérdidas por partidas calificadas como defectuosas.

El sistema se ha implementado ya con éxito en varias empresas textiles que llevan a cabo estampaciones de grandes cantidades y en laboratorios textiles que realizan evaluaciones externas para fábricas del sector.

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